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EL TIEMPO DE LOS PENACHOS GRANDES

El guerrero de piel de piedra (el penacho de turquesa)

Existió en Oaxaca un tiempo donde grandes guerreros forjaron historias que provocaron leyendas y a esa época los viejos le llamaron “la tiempo de los penachos grandes”

1.- El guerrero de piel de piedra

(el penacho de turquesa) .primera parte.

El guerrero de piel de piedra (el penacho de turquesa) 1ª parte.

—Buena mañana güero, buena mañana mi buen, bienvenido a la ciudad sagrada, una figura patrón; mire esta es la buena diosa Centeotl, mire que re-chula está con sus mazorcas de cada lado.

» Pero no se asuste mi güero; son replicas…

» Aah, veo que no se impresiona con cualquier cosa, venga, cheque esta es la réplica de la mismita mascara de jade del patrón y amo de la noche, del señor murciélago.

—Gracias mi amigo; pero lo que buscamos es un guía.

—Aah pues llegaron a buen lugar mi estimado; porque por la mitad de precio le hago su recorrido.

—Pero no eres guía ¿o sí?

—¡Ah pero usted no es un turista! se ve un hombre de mundo y sus ilustres acompañantes no se miran como curiosos, no señor; se ven personas cultas y gente de bien; que no vienen por curiosidad superficial; no señor, se ve que vienen a conocer lo que no está en sus libros; que vienen a conocer por cuenta propia y de primera mano lo que la piedra de este lugar grita a oídos sordos y para eso necesitan a alguien como yo.

— ¿Cómo lo sabe?

—Puro colmillo güero, llevo toda mi vida viendo pasar turistas y sus mercedes son diferentes.

—Ok… ok, no tenemos mucho tiempo para estar aquí; así que te propondré un trato cuéntame de un solo lugar, el que tú elijas y si me sorprendes te pago una guiada completa y te compro una figurita; pero si no me convences no te pago nada ni te compro nada y me consigo un guía del museo.

— ¡¡¡zas!!! Tiene un trato mi güero.

» Y no tenemos que caminar, al contrario, sentémonos en estas bancas, este es mi árbol preferido, grande fresco y frondoso.

— ¿Pero, no nos vas a enseñar el lugar? ¿No vamos a subir a la pirámide?

— Primera regla mi güero, yo soy el guía y este es mi lugar, confié en mí en lo que me gano mi guiada a lo sumo perderá solo 30 minutos de su valioso tiempo.

» Pero no ponga esa cara jefe, le prometo valdrá la pena; acuérdese que el conocimiento viene de la mano con la paciencia y siempre llega cuando es necesario.

» Por ejemplo, mire este hermoso paisaje; allá en el fondo está un pueblo llamado Xoxocotlán, un pueblo con un pasado glorioso. Mire de este lado, mire la gente, caminando, tomando fotos sin mirar lo verdaderamente importante.

» Para conocer un lugar no solo hay que mirarlo con los ojos, hay que gozarlo; hay que vivirlo.

» Lo traje a esta banca, a este árbol porque es hora de comida y quiero compartir con ustedes lo que es este lugar.

» Deje saco un bocado, aquí merito esta enrollado en un paliacate, que conserva la humedad y calor del taco.

» Ande güero, coma con confianza; ustedes también hay para todos.

» Eso, así con la mano ciérrele al otro lado de la tortilla para que no se salga el sustento.

» ¡Ay, que rico! sienta el sabor de los frijoles con hierba de conejo, ande tome un huaje y coma su verde semilla.

» No mire raro esa hierva con florecita morada; se llaman chepiches, combine los sabores, y por último dele una mordidita a un chilillo; no se espante mi buen, esos no pican; pero ese refrescante sabor agridulce ayuda a que los frijoles no se vuelvan tan escandalosos al rato.

» ¡Hasta se puso rojo mi güero! ande tome ese calabazo amarillo; eso es un bule quítele el tapón con confianza y beba agua; agua fresca y rica de la montaña sagrada.

» Anden no se queden mirando hay para todos.

» ¡Lo ve patrón! ¿Qué fácil es la felicidad? Mire aquella piedra, mírela bien esa piedra que originalmente no estaba ahí.

» ¡Ah! veo que la conoce, sí, yo también sé que esa es una réplica y que la original está en el museo; pero le apuesto una guiada a que no sabe la historia de aquel personaje.

» Lo que le voy a contar antes era muy conocido, eran y siguen siendo los relatos de la gente vieja; ese mi querido amigo era un personaje muy peculiar, con una historia muy interesante.

» Hace mucho tiempo, pero mucho tiempo, en una época donde los que llaman los mixtecos llegaron a esta, la ciudad sagrada. Los viejos le llaman a esos tiempos “la época de los penachos grandes”

» Pero este lugar no es como lo mira ahora, no, no, mi estimado; este lugar reverdecía por todos lados , era un lugar de mucha agua púes, aquí había mucho animal , mucho árbol pero sobre todo mucha gente grande; en aquella época había garza, coyotes, tortuga, águilas, pero el animal más sagrado era el imponente jaguar; y así le llamaban a este lugar “el cerro de los señores jaguares” pero no le decían así por aquellos felinos salvajes, no, no mi estimado y culto amigo; los que gobernaban vestían piel de estos animales y máscaras con colmillos; piel dorada y manchas.

» La gente, los antiguos como les decimos, vivían gobernados por un gran señor y en su redonda estaba un consejo de catorce sabios; gente muy poderosa mi paciente amigo.

» Figúrese que leían el cielo, curaban a la gente desde la mismita alma, con hierbas y energía de la madre tierra; gente muy sabia, muy inteligente y hasta dicen que mágica. Pues en ocasiones podían convertirse en bolas de lumbre que no queman; y decían los viejos que se transformaban en animales, ellos aparte de ser el consejo del soberano, también eran sacerdotes, pero sobre todo eran guerreros.

» En aquellos tiempos la gente vivía en paz en estas tierras; pero la sombra de la guerra amenazaba en señoríos cercanos. En tierras al norte habitaban los que ahora llaman mexicas, fueranos que Vivian de la guerra enemigos naturales de este señorío, expandiendo su reino conquistaban pueblo tras pueblo. Y en el sur también había reinos poderosos como el que hoy llaman maya.

» Pues, así como se lo cuento mi estimado amigo, en aquella época los niños del señorío a cumplir los diez años eran entregados al ejército para que se educaran como guerreros; en una ceremonia que le llamaban “la muerte chiquita”. Figúrese don güero, simulaban un entierro con la criatura en una tumba y ese día mi amigo, ese día el niño moría ante la familia, ese día sus papas y hermanos se despedían de él como si muriese; y solo renacería otra vez con el honor que le daba el combate; solo si sobrevivía llegaría a su casa con el honor militar de la victoria y solo hasta que eso pasara podía casarse y retomar su vida.

» Y es ahí donde nace la leyenda de este personaje; ponga mucha atención mi apreciado amigo pues esta es la voz de esa piedra dormida que lo mira con ojos profundos.

» Cuentan los viejos que su madre murió al nacer y como pudo aprendió desde niño el oficio de su padre, a tallar la piedra a cortar laja; eso hizo desde siempre que tuviera manos ásperas y roñosas pero resistentes a la espina y  a las inclemencias del tiempo; era un niño clayudo decían los viejos, y como sus manos un corazón lleno de sufrimiento que lo hizo de carácter fuerte y tenaz; inquebrantable mi señor; aquel niño fue entregado al señorío al cumplir los diez años y como todo niño se le enseño a hacer la guerra, a curar, pero sobre todo a amar esta tierra.

» Pero este niño tenía algo dentro de su ser, pues su mente traía la luz de la divinidad; no era como los demás; esa mente lo llevo no solo a ser un buen estratega, si no que su inventiva lo hizo sobresalir; cuentan los viejos que, desde mocoso hacia las mejores lanzas, que no aventaba las piedras con onda, como los demás, que las montaba en un palo y después de una vuelta las soltaba como patada de mula.

» Pero a cada gente le llega su hora, a cada alma le alcanza su destino, su momento, señor güero; y este personaje le llego su tiempo; pues los mensajeros llegaban con noticia del norte; allá donde la estrella del jaguar brilla en las tardes de cielo despejado; las noticias gritaban invasión; guerreros poderosos marchaban con banderas mexicas; en aquella época los guerreros más experimentados peleaban al sur en una batalla también histórica mi buen señor.

» Uno de los catorce generales tomo a los guerreros inexpertos y partió hacia aquella guerra rumbo a la luz del jaguar como dije antes.

» Aah mi paciente y estimado señor; en aquella época no había caballos, ni transporte, si se iba con prisa a cualquier lugar era a golpe de sandalias y así como se lo cuento, junto con una nube de polvo partieron a paso veloz; pocos guerreros en realidad, la mayoría jóvenes, inexpertos casi niños; a la cabeza el general del tlacuache. De vez en vez se encontraban gente huyendo de esta guerra.

» Y pasó que llagaron a la cita con la guerra, “al paso del peñasco” un lugar al pie de una montaña de fuego, el llamado “cerro pico de sal” y ahí justo ahí se vivió una batalla épica mi buen señor.

» Apenas rayando el padre sol aquel frio paraje, encontraron el campamento enemigo; tardo poco en oírse el canto del caracol y con él; una lluvia de piedras y flechas; pues el plan enemigo era brillante; una emboscada en un lugar reducido, un solo camino de ida y vuelta; así era el paso del peñasco; y aun lo sigue siendo don güero.

» Con escudos al cielo aquellos jóvenes resistían aquella granizada mortal; de vez en vez se oía un grito ahogado, de vez en vez caía un muchacho bañado en sangre.

» Aquel general gritaba “kundaa se´e” en mixteco es como “resistan”. Aquello era piedrazos de un lado y piedrazos del otro, ningún contingente se echó para atrás; así como se lo cuento mi paciente amigo, aquellos guerreros atrincherados en una fortificación de piedra y nuestros guerreros en una posición poco favorable resistían ante la gallardía de su general que mantenía el paso al frente, ganando terreno, acercándose a un callejón de piedra al alcance de lanzas mexicas; pero el general mixteca el señor del tlacuache tenía un plan, pues en ese lugar existe una saliente en la peña; una saliente boca de cueva que pocos conocían.

» Aquel general junto un grupo de guerreros y canastos al hombro, se metieron a aquella cueva oculta en la sombra de la mismita peña; prestos a buscar un arma secreta; Y así como se lo cuento mi estimado amigo; la mañana paso y aquellos inexpertos guerreros resistían, pero hacía rato nadie veía al guerrero tlacuache ni a los jóvenes que se llevó.

» Pasaban del medio día cuando aquel contingente enemigo; aquellos mexicas que se sentían en ventaja; aquel puñado de guerreros con reputación; vieron llover sobre ellos ceniza caliente; ante el desconcierto de aquellos desdichados amontonados en un lugar estrecho, una roca cayó del cielo y de su interior lumbre roja; pero lo que sorprendió a los enemigos era la figura de un hombre-tlacuache moviendo los brazos y gritando “Kuachi” que en mixteco quiere decir “guerra”

» Imagínese esto mí apreciado amigo; lluvia de ceniza caliente que hace arder los ojos con viento en contra; y al costado del peñasco en lo alto un ser salido de una pesadilla una máscara de tlacuache; que al levantar los brazos motivaba que aquella montaña lanzara ese polvo maldito; y que al bajar los brazos cayeran piedras que al impactar el suelo y al abrirse escupían lumbre.

» Aquella posición fortificada de invasión duro poco tiempo pues ante este hecho la lluvia de piedras y flechas enemigas cesó y una desbandada enemiga debilito a tan poderoso ejército.

» Lo que siguió mi buen amigo; fue una lucha de generales un guerrero águila y un guerrero tlacuache frente a frente; pero aquellos guerreros mexicas no cesarían en su empeño pues su dios necesitaba prisioneros para sacrificio de sangre; así que seguirían atacando tratando de ganar ventaja a un ejército inexperto y sin general. Pero aquel ejercito mixteco no estaba huérfano pues en lo alto de aquella peña un sobreviviente, con sus ropas rasgadas y humeantes, y en las manos un leño; aventaba rocas con lumbre a los pocos guerreros que aun defendían la posición enemiga.

» ¿Qué?… ¿qué en que termino todo ese “huateque” mi noble señor?

» Aquella batalla cobro la vida de muchos inexpertos guerreros, pero forjo temple en unos nuevos guerreros que ese día nacían vigorosos y aquel general tlacuache vio en ese muchacho un alumno y compañero de batalla.

» Después de esa batalla aquel joven fue condecorado y gano su nariguera de turquesa por su valentía y gallardía en combate; cosa grande mi señor güero pues era un honor reservado a guerreros con experiencia.

» Aquella saliente la llamaban y aun la llaman “la piedra del tlacuache”

» Este nuevo guerrero fue alumno del general tlacuache; y con su apoyo desarrollo nuevas formas de usar las armas mixtecas; él fue el creador de la armadura de jade y ónix.

» Cubría su cuerpo una piel de algodón cubierta de pequeñas lajas de jade y ónix, como las escamas en la piel de una serpiente, por eso fue llamado el señor de “la piel de piedra”

» Con el tiempo aquel joven se convirtió en hombre, recibió el bastón de mando del guerrero tlacuache y con él la custodia del adoratorio, justo ahí, mire, ese mi querido y apreciado amigo, es el templo luna del sacerdote nahual del tlacuache. Que era donde estaba esta piedra, este monolito que cuenta la historia de este singular personaje.

» Ahora lo ve casi sin forma, pero era un lugar majestuoso e importante en aquellos días gloriosos; el mejor fabricante de armas, decían.

» Pero como en la vida para todo existe un opuesto; el suyo era el aprendiz del general del murciélago; lo llamaban “el señor luna” pero eso mi apreciado amigo es otra leyenda, otra historia púes… la historia que lo llevo a ser el señor del penacho color turquesa, y se la contare luego, despuesito, otro día.

—Interesante mi amigo, y como trato es trato, tu historia me pareció fantástica; interesante.

» Aquí esta lo de tu guiada y te compro tu mascara de jade; conozco la leyenda del guerrero que bajo a la entraña de un volcán para traer victoria a una guerra con piedras de fuego; pero nunca la había escuchado así. Has de saber que soy investigador de arqueología.

—Lo se mi apreciado y culto amigo.

— Pero ¡¿cómo lo sabe?!

—Reloj análogo, en su cinturón hay una mueca desgastada, del tamaño de la cincha de una brújula, botas de campismo cuarteadas de en medio, de alguien que se la pasa en cuclillas; las arrugas de los ojos son de alguien que trabaja en los rayos del sol sin gafas; cuando llego fue primero al juego de pelota, no tomo la ruta turística y no leyó los rótulos turísticos de los edificios.

—Me ha sorprendido amigo ¿Cómo se llama?

—Mi nombre es Cristóbal, pero mis amigos me dicen “Joy”.

—Pero siga, siga con el recorrido por favor.

—Me disculpo pero debo atender otras cosillas y esta es la parte donde desaparezco por esta vereda; tal vez mañana, tal vez en este mismo lugar, tal vez a esta misma hora, cuídese mi estimado, y no olvide quitarse los cadillos que trae en la agujeta o se aguatara la mano cuando se desamarre la bota…

 

1.- El guerrero de piel de piedra

(el penacho de turquesa) segunda  parte. ESTRENO 17 DE JULIO DE 2020.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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