Cuentos y Leyendas

Los túneles secretos de Oaxaca

 

La mañana despuntaba rozagante con rayos de sol brillantes que bañaban a la verde Antequera; y en una de sus calles la figura de aquel viejo coyote que siempre me habla desde mi pasado, en mis recuerdos.

-Ále, mi niño que llegamos tarde y no es de buenas costumbres hacer esperar a los amigos.

– porque tanto misterio coy a donde vamos con tanto apuro?

– ha, mi niño lindo hoy conocerás un secreto que te hará ver a la ciudad de cantera de una manera diferente y hoy es necesario que vayamos porque ese secreto quedara oculto por un buen tiempo.

-changos, Coy !!!

Aquella aventura que quedó grabada en mis recuerdos como una de los mayores privilegios de mi vida comenzaba esa mañana subiendo los gastados escalones de la basílica de la soledad.

-aprisa mi niño que la gente espera…

Los pasos rápidos de aquel viejo lindo que encumbraba en una cabeza plateada un sombrero café me dejaban sin aliento y con un millón de conjeturas a la víspera de aquella aventura.

Apenas mi aliento y mi corazón acelerado permitían alzar mi vista veía a unos pasos a un señor de sombrero negro que aguardaba mientras jugaba en la mano un reloj de bolsillo muy parecido al que tenía mi abuelo.

Aquel par de sombreros veían con compasión como arrastraba mis pasos apresurado por llegar a ellos.

-Ven acá mi niño, ven y conoce a un viejo amigo.

-He oído mucho de ti joven coyote, tu abuelo ha presumido tu saber e inteligencia, pero veo que tu aliento te lo roba la prisa.

-Que no te engañe su escuálido cuerpo, ha subido y bajado cerros enteros sin chistar…

Aquellos viejos con un gesto de mano invitaban a seguir subiendo más escaleras.

-Anda mi niño por aquí, que hoy no venimos a ver a la virgen, hoy iremos a otra iglesia, pues hay que recoger un encargo…

Ante mí –después de miles y miles de escaleras- llegamos a una construcción que parecía modesta, no porque fuera chica o porque no tuviera encanto arquitectónico; lo que la hacía modesta era precisamente la majestuosa vista que tenía enfrente.

-veo que lo notaste joven coyote…

Esta es la iglesia de San José y parece una iglesia chica, en comparación a la basílica de la soledad y tiene su razón de ser, pues grita un mensaje por este efecto de comparación; un grito que solo los iniciados pueden oír.

-has de saber mi niño que nuestro anfitrión es un personaje secreto y famoso a la vez y en esa canosa “testa” italiana guarda muchos secretos tan perseguidos como valiosos; él es conocedor de muchas historias que ha compartido conmigo y a su vez que te he contado.

Llegando a la puerta de dicha iglesia todo mundo saludaba a este señor que imponía respeto a la vez que con confianza nos conducía por un pasillo hacia una puerta desgastada y descuidada. Al abrirla un montón de tiliches se asomaban ante el vaivén de una luz amarrilla de un foco que se mecía por la acción de una cadena de encendido.

Aquellas dos figuras suspiraron casi al mismo tiempo a la vez que comentaban.

-Me han pedido que esta entrada se cancele asi que hasta hoy estará abierta y es oportuno que vayas por tu encargo pues después de hoy no podrás entrar por aquí.

-estimado amigo sí que ha pasado tiempo desde la última vez…

Ante mi vista y después de quitar un panel de madera la entrada de un túnel y claro.. Más escaleras.

-híjole coy a donde vamos y que es este lugar?

-sigue mi niño te lo contare en el camino.

Apenas bajamos por los escalones llegamos a una especie de arco que dividía el camino en dos.

– A la izquierda si sigues por ahí joven coyote llegarías a Santo domingo o a la mismita catedral; pero nosotros vamos por aquí…

-Chispas coy, estos son los túneles de el “Huija Tao”!!!

Una carcajada rompió el silencio de aquellos túneles con olor a humedad, mientras la luz de la lámpara brincaba para todos lados.

– Tu abuelo no pecaba de presunción joven coyote, veo que sabes de lo que hablas.

Efectivamente estos túneles los utilizaban los antiguos para sus ceremonias, luego los utilizaron los españoles, los contrabandistas y al final fueron los masones los que reconstruyeron y reedificaron estos túneles.

Por eso esos símbolos en los dinteles.

-la luz de la lámpara señalaba unos símbolos en relieve en piedras de cantera que sobresalían de los ladrillos rojos, símbolos de triángulos con un ojo en el centro.

-ese símbolo mi niño orienta aquí abajo, pues es fácil perderse.

Caminamos poco más de 5 minutos y un sonido de un hilo de agua hizo la primera escala; sin pensar o decir nada mi abuelo saco un bule y lo lleno de agua que bajaba de una pared de piedra.

-sácatelas coy es el agua de “la peña de la piedad”

-si mi niño y si sigues por ahí llegaras a la basílica, pero nosotros seguiremos por aquí, por dónde este arroyo fluye, ya verás mi niño ya falta poco.

Caminando por aquellos pasajes en piedra y algunos reforzados con muros de ladrillos llegamos a unos nichos parecidos a los hornos de pan que había visto en Xoxo..

-hijole coy, que son esos nichos con calaveras.

Este lugar tiene su historia mi joven amigo; este lugar es un lugar sagrado y antiquísimo; aquí era donde el que llamas  el “Huija Tao” tenía su noche de amor con una doncella noble para procrear a su sucesor y es aquí donde los más ilustres masones de Oaxaca descansan y también es aquí el lugar donde se dieron las reuniones más importantes de un pasado olvidado.

Aquel viejo de sombrero negro nos invitaba a sentarnos mientras buscaba en uno de esos nichos una botella envuelta con tela

– Aun no has olvidado esto mi buen amigo; vino de mi tierra hecho y envasado para ocasiones especiales… como esta. Y ya que no se celebraran iniciaciones en este lugar por algunos años, es justo que no desperdiciemos tan exquisito elixir.

Mi abuelo abría ese morral que siempre lo acompañaba sacando unos bocadillos.

– ven aquí mi niño lindo; toma, una aventura no es nada si las muelas no bailan.

De aquella bolsa prodigiosa salieron empanadas de “nanacate” con pan de “jiote” y una bolsa de chapulines.

-Mira joven coyote en este lugar estuvieron personajes eminentes y justo aquí conocieron mundos de conocimiento que no son para cualquiera; aquí mismo han estado personajes famosos: Benito, Porfirio, Ricardo, José todos ellos hermanados por ritos antiguos y llamados a esta misma cámara; pues aquí donde su esencia vive el espíritu de todos los “hermanos grandes”.

Aquel viejo coyote después de mordisquear unos tacos de chapulines movió una lápida de tono verdosa  y del interior del nicho saco un costal de yute el cual envolvió  como niño tierno.

– órale coy nos vamos a llevar un muerto?

-ja, ja , ja no mi niño; esto son algunos objetos que guarde aquí hace algún tiempo y que en un futuro cercano te servirán, este es el encargo que venimos a buscar.

– ósea que ya nos vamos?

– asi es mi niño, el tiempo es muy valioso para nuestro ilustre amigo y nosotros no podemos estar mucho tiempo aquí.

El final de esa aventura fue tan mágico como los secretos que conocí, secretos que contaban una historia del pasado de esta ciudad que sonaba menos fría y menos ajena de la historia que mucho después leí en los libros. Y por boca de ese par de hombres ilustres conocí un Oaxaca Majestuoso, Honorable; y cabe mencionar que también conocí un lado obscuro en esos túneles donde las tumbas de religiosas hablaban de una historia prohibida.

Aquella tarde recorrimos mucho tiempo por aquella oscuridad saliendo por una casa abandonada en el corazón de la ciudad. El tiempo fue dejando en el olvido la conciencia del existir de este Oaxaca subterráneo y poco conocido, y aunque de vez en cuando salen rumores aquí y allá de aquellos túneles secretos muy pocos conocen como llegar a ellos y aún menos conocen su historia y sus secretos y los que las conocen los guardan celosamente.

De aquella aventura subterránea aprendí mucho, y varias cosas tan desconocidas para mí como sorprendentes; hace mucho tiempo que mi viejo coyote partió al mundo de los espíritus. Y aquel personaje italiano que conocí y con el cual pase tardes y platicas maravillosas ahora duerme en un sueño eterno en esa cámara donde lo conocí por primera vez. Cuando el tiempo paso hubo varios intentos por regresar a los “túneles secretos” todos ellos sin éxito pues las entradas que conocía fueron cerradas o derrumbadas; y al parecer no puedes acceder sin que el guardián en turno te invite a pasar; sea como sea en mi recuerdo vive ese viaje a esa mágica y vieja ruta subterránea que me hizo ver una historia perdida y puede que añorada, pues esos trozos de historia rellenan a la perfección la historia oficial misma, esa que se lee en los libros.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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