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Los días de los cantaros de vino.

Y el día amaneció y mi vista se maravillaba de colores y sonidos, llegando al zócalo y conducido por aquel viejo lindo que aún vive en mis memorias y ahora en mis letras, arribábamos al corazón de esta verde Antequera.

Ven acá mi niño anda y corre que hoy es día de visitar a la virgen, pero también es día de turistear este hermoso lugar; mira este es el kiosco de la ciudad; dicen que tiene tipo francés y este como cada rincón de este Oaxaca mágico tiene mucha historia y muchos misterios.

Pero mejor vente vamos por unas tortas de quesillo seguidme mi niño lindo no te vayas a atolondrar por tanta gente.

-Ante mí vista una pequeña puerta nos conducía a un paraje subterráneo debajo del quiosco, aquel viejo coyote se movía en su elemento como si siempre hubiese sido citadino toda la vida. Con presteza y vivacidad me conducía por aquel túnel circular en un mar de puestos de tortas y refrescos.

– ven acá mi niño pues no puedes venir al zócalo y disfrutar de una de estas tortas.

Ya con nuestro botín en las manos nos sentamos en una jardinera, admirando aquella arquitectura francesa de este quiosco tan famoso y tan querido de los oaxaqueños.

-movamos las muelas mi niño pues necesitamos energía para nuestro trayecto.

– híjole abuelo se ve muy imponente este quiosco.

– y no solo eso mi niño este lugar y este quiosco fueron pensados por grandes hombres  y están llenos de simbolismos e historia y esta tan llena de leyendas e historias que no sé por dónde comenzar a contarte

Veras mira su herrería en ella puedes ver

– creo que el principio sería una buena manera por donde comenzar no Coy?

-ja, ja, ja  mi niño eres tan sabio como inocente, tienes razón  mi niño, el principio sería lo más indicado.

Le di un mordisco a mi torta de salchicha roja y un trago arrebatado a mi agua de chilacayota y comencé a volar con esta historia que todo oaxaqueño debería conocer.

Hace mucho tiempo mi niño, después de la época de los penachos grandes, este era la plaza principal de comercio; aquí Vivian españoles, y criollos en su mayoría, cada cierto tiempo llegaban de lugares lejanos comerciantes y aquí justo aquí era una gran planicie de tierra rodeada por las casa de los españoles y templos; aquí y justo aquí era zona de plaza. Tardo poco para que fuese necesario construir una pila de agua, agua que se traía de san Felipe atravez de unos acueductos que los franciscanos -una fracción de monjes católicos- construyeron.

Y asi como te lo cuento mi niño paso, que un acaudalado español dono una pila de agua de mármol y en honor a la virgen de la soledad la lleno de vino.

Imagínate mi niño “rete arto” vino, imagínate la gente llegaba con cantaros para llevarse tan valioso líquido y como te imaginaras la abundancia de borrachines y fiestas saltaban a la vista en cualquier lugar de la ciudad por mucho tiempo la gente la llamo a esas fechas “los días de los cantaros de vino”

-changos petateros coy, pero porque este español hizo eso? Era una manda?

– sus intenciones no eran tan puras mi niño hermoso.

Cuentan las historias que quería sacar un cargamento valioso y muy grande por las calles de la ciudad

– y que cargamento era ese coy?

– nadie lo sabe mi niño ese es un secreto, uno que valía lo suficiente como donar  más de 15 mil litros de vino.

Y sucedió mi niño que ese día como este día de la fiesta de la soledad y bajo pretexto de celebración varias carretas con barriles de vino viajaron de Veracruz hasta la ciudad de Oaxaca, Algunos dicen que este acaudalado español; poseía escritos del mismito Cortés y de las obsesiones que lo trajeron a estas tierras, obsesiones de oro y jade.

– la mentada “libreta de Cortés” no coy?

-si mi niño hermoso este español era un descendiente de este Cortés, de ocupación comerciante y dicen que hasta pirata mi niño; pero así como te lo cuento, ese día la alegría del vino hundió a la ciudad y a sus habitantes en un letargo.

Y sea lo que sea que haya hecho paso desapercibido; pues las carretas regresaron a los barcos en Veracruz llenas de no sé qué cosa mi niño o tal vez vacías; nadie lo sabe lo que sí  se sabe es que la fortuna de aquel hombre antes amenazada por la secases de plata, la virgen le retribuyó la ofrenda dada, y  su fortuna rebozaba – o a lo menos eso cuenta la gente- compro fincas en otros lados y hasta sus descendientes fueron abarroteros en el centro de Oaxaca, sea lo que haya sido el motivo de la donación hizo que la ciudad tuviera una anécdota poco común y que se recuerda a nuestros días.

Aquellos días llenos de historias los extraña mi corazón y me empuja a contar estas historias que mi abuelo me contó. Obligándome a  contar a los nuevos oaxaqueños estas fantásticas historias de este Oaxaca mágico.

 

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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