Cuentos y LeyendasNoticias

La virgen que siempre tuvo los brazos abiertos.

 

La madre de la vida y la muerte;

Cuando suena la “chicharra”

Llena de vida y retoño en cada lluvia.

La poza de agua dulce; y su cabello de agua,

Baña al valle procurando vida y sangre nueva;

Que el renacimiento se haga en cada canto de “chicharra”

Que el renacimiento viva en cada corazón de sus hijos.

Que los pasos cansados del viejo se resguarden en su casa;

Que nunca la lanza se tiña de sangre en su agua.

Que la madrecita aguarda y resguarda con los brazos abiertos

Y llena de vida el vientre de la mujer;

Y da consuelo al corazón del guerrero.

El sol incesante caía a plomo por aquellas calles empedradas del ahora afamado y concurrido andador turístico mientras este cuentacuentos daba tumbos por las prisas de dos princesas que jalaban mis manos; como carruaje desbocado llegamos a la sombra misericordiosa de unos árboles.

De golpe y sin preámbulo el olor característico del bocadillo perfecto entraba sin avisar por nuestras mentes despertando un apetito de empanadas de piña.

-ale abuelo llegamos, y es hora de un delicioso bocado.

-Vamos “ito” aprisa que ya mi pancita comienza a gruñir.

– es verdad mis niñas hermosas vengan que el puesto de “doña Chol” está cerca.

Ya con nuestro botín en las manos degustamos un manjar privilegio de estas tierras en estas fechas.

Nos sentamos en un pretil fresco y con una promesa de dulzura en las manos.

– abuelo cuenta una historia.

-si ito cuéntanos de las empanadas de piña.

– Mis niñas hermosas había guardado una historia justo para este día, mas bien un  puñado de historias, una que la gente llamo por mucho tiempo “Nuestra señora la madrecita del espejo de agua”

Hace mucho pero mucho tiempo, mis niñas en los tiempos después de los penachos grandes, en la época del abandono, en la época de la soledad; cuando los poderosos mixtecos-zapotecas disolvieron la “alianza grande”, cuando los ejércitos fueron disueltos, aquí justo aquí a unos pasos brotaba en cristalina y dulce agua, un manantial que hacia un espejo de agua, y justo ahí se elevaba el adoratorio de nuestra señora la madre de la vida, la diosa del agua; la madrecita de los brazos abiertos.

Y sucedió que los zapotecas hicieron alianza con los mexicas y llegaron guerreros antes enemigos a estas tierras. Y justo ahí en el cerro de la azucena pusieron un destacamento de guerra; y sucedió que aquí ellos adoraban a Centéotl, la diosa de la vida, la diosa del renacer de la tierra.

-hijo “ito” y esos mexicas pusieron su diosa aquí? Y que hicieron con la otra diosa, o cómo?

-Hay Romina el abuelo ya nos había dicho que en realidad eran la misma diosa solo cambiaba el nombre y la figura pero que era la misma, o no abuelo?

– si mis niñas hermosas la diosa de la vida tiene un nombre diferente a veces según el lugar, y una forma diferente tal vez, pero es la mismita.

-Entonces que paso “ito”

-Pues verán mis niñas hermosas los antiguos hablaban que en esos tiempos un “sabbie”, una calamidad, llegaría.

– Un sabbie eran las desgracias que mandaban los dioses para purificar el alma de los hombres, para probar que eran dignos de estas tierras verdad “ito”?

-Cierto es mi niña, cuando la cosa mala que vive en el hombre se apoderaba de él, los dioses mandaban un  “sabbie” para que los hombres enfrentaran sus propios “sabbie” y se purificaran mi niñas.

Los cielos hablaban de que esa desgracia llegaría en forma de hombre y que esos hombres tenían el “sabbie” en su sangre, y ese “sabbie” en la época del “abandono y la soledad” mataría mucha gente.

Y sucedió mis niñas que unos hombres llegaron de tierras lejanas; Y sucedió que cayeron muchos reinos poderosos y murió mucha gente por causa de la cosa mala.

-esos eran los españoles no abuelo?

– si mi niña hermosa y con ellos trajeron un mal en su sangre que mato muchísima gente; y trajeron una nueva forma de vivir; y también trajeron a sus dioses y justo aquí en donde la dulce señora de la vida y la muerte había estado, construyeron un adoratorio a su manera, y lo llamaron la casa de la “vera cruz”

Cuentan los viejos que esta tierra se sintió ofendida y se comenzó a secar, nadie sabe porque el agua se fue de aquí; en aquellos tiempos se tuvo que traer agua de los cerro, de donde le llamaban el cerro de “San Felipe”.

Los habitantes recordaban mucho ese adoratorio a la dulce Centéotl y cuando se acercaba sus fiestas de celebración, lo celebraban aunque disimuladamente como siempre acostumbraban. Y aquel adoratorio español amanecía con flores y milpa tierna; tardó poco en que aquí se construyera un templo más grande; tardaron poco en traer una Tonatzin, una madrecita pues. Una que aceptara la gente, y asi fue como esta iglesia se llenó de gente otra vez a pesar que este era un templo para nobles; siempre había zapotecos, mixtecos y mexicas llevando flores, luz e incienso a donde dese siempre adoraron a sus dioses.

-híjole “ito” cuanta cosa paso aquí.

– y eso no es todo mi niña; aquí también existe un farol con mucha historia, aquí también los mexicas hacían sacrificio en honor a Centéotl, aquí también hubo gente muy culta que estudio y ayudo a la gente que vivía en estas tierras, a los pobres, a los necesitados; pero esas historias serán para otro día…

La iglesia del Carmen alto en su fachada principal presenta a la virgen del Carmen con los brazos extendidos, relatos históricos mencionan un teocali mexica dedicado a la diosa del maíz tierno y en los códices zapotecas, menciona un ojo de agua en ese lugar y un teocalli a una deidad del maíz posterior a la construcción mexica. Los historiadores aun  no encuentran escritos Mixtecos de este lugar.

A unos metros de la entrada sur existe un farol antiguo; seña arquitectónica muda y misteriosa que aguarda sospechosamente a que el tiempo pase.

 

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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