Cuentos y Leyendas

La leyenda del baile del guajolote

-Ale, ale, abuelo corre, que la calenda viene… es fiesta de novia, es fandango…
Aquella algarabía paseaba en aquella avenida, parando el trafico y llenando de algarabía la calurosa tarde; llevando alegría, orgullo, canastas, flores y dulces… pero mi dulce Romina – mi nieta- se quedó perpleja al ver un guajolote con las alas abiertas, bailando con el padrino dando vueltas y tumbos; con un elegante moño rojo en el cuello señal que la novia era “doncella”; la cara de la dulce Romina prevenía la pregunta que me haría contar una historia.
Adelantándome repuse:
– El baile del guajolote en un fandango es tradicional mi niña y por esta costumbre la historia de nuestro pueblo alza la voz… quieres oír la historia?

Hace mucho, mucho, tiempo, en épocas de los antiguos estas tierras estaban divididas en dos señoríos cada uno con una raza y procedencia diferente. Eran los zapotecos que Vivían en el sur y los mixtecos que Vivían en el poniente; en aquellos tiempos de los antiguos una guerra se suscitó.

Los mixtecos guerreros de oficio lograron someter a los zapotecas y como tributo de paz reclamaron una reliquia, oro, jade y una princesa que sellaría la paz casándose con el soberano mixteca.

El señor de los zapotecos mando con la princesa una dote de árboles frutales que no existían en aquellos lugares – y que algún día te contare esa historia, porque también tiene su misterio- , también mando animales y entre esos animales, guajolotes ; en épocas de los antiguos eran animales sagrados, símbolo de prosperidad y riqueza.

Cuenta la leyenda que cuando llegaron a tierras mixtecas los guajolotes abrieron las alas y comenzaron a borrar las huellas para que la princesa no pudiese regresar.

Así mismito mi niña, el guajolote en una fiesta se baila para que la novia olvide el camino a la casa de los padres; evitando conflictos y chismes.

– pues que monos se ven con su moñote en el pescuezo abuelo.
– Ese moño satinado mi niña, también tiene un significado: el color del listón del guajolote, presume la naturaleza de la novia, rojo si es doncella y la pedida de mano fue motivo de júbilo, azul su es muchacha grande y sabe cómo llevar una casa, verde si la muchacha fue robada, morado si la novia está embarazada, negro si los padres de la novia no están de acuerdo; y es así como el guajolote, se convierte en el invitado de honor del fandango.

-pero que paso con esa princesa abuelo…
– esa historia te la contare algún día, pero esa princesa unifico los dos reinos y ofrendo su vida por la paz.

El guajolote fue y sigue siendo un símbolo de abundancia. Es tradición de todos los oaxaqueños en las bodas mandar al huehuete con guajolotes como símbolo de que la muchacha llegara a una familia donde no le faltara nada y abrigara a los futuros suegros; así mismo cuando la novia viene en calenda por las calles de su casa a la casa del novio el guajolote se baila para que borre las huellas de la novia y esta olvide el camino de retorno y comience una nueva familia; también el guajolote en su baile y con el listón que hace un moño en su cuello anuncia a todo el pueblo la naturaleza de la novia para que no haya chismes y malos entendidos de su procedencia; y por eso en señal de respeto este guajolote tan danzante y fiestero es entregado al padrino de los novios.

Desde el pasado la voces de los antiguos nunca han sido calladas, ni olvidadas y están atentas a contar nuestra historia si hay voluntad de conocer, desde aquella princesa que unifico al pueblo de Oaxaca; hasta cualquier boda oaxaqueña que une dos familias para que la sangre nueva renueve y conserve la sangre de los antiguos

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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