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La calzada de las lágrimas

El sol en su punto más álgido vigilaba incesante con un calor abrazador, seco qué hacía que este que escribe en su versión de niño lo jalaran como carruaje por la sombra fresca que bordeaba la hoy avenida Porfirio Díaz.

Recuerdo aquellos años de mi infancia donde acompañaba a mi abuelo a sus mandados, fue la época que conocí un Oaxaca muy diferente, enigmático y muy interesante; pero sobre todo a personajes  entrañables que hicieron mi vida más rica y afortunada.

– abuelo hacemos una parada por una nieve?

– está bien mi niño hemos llegado; y en lo que esperamos, nos vendría bien una refrescada.

A la vista  un personaje que ya es muy difícil ver por las calles de este Oaxaca mágico; y aún más difícil por esta avenida, con su triciclo y singular trompeteo anunciando nieves.

La parada y descanso, una banca de concreto adornada de grecas bajo la sombra de un laurel invitaba a un receso de aquel calor sofocante.

-Híjole abuelo ese obelisco está bien “chipocludo”, esas águilas se miran muy padres.

– si mi niño hermoso, de hecho esta calzada se llamó Calzada de las águilas por esa razón. En aquellas épocas el obelisco tenía una altura mayor;  había fechas de batallas memorables en sus cuatro lados; Pero en aquellos años era algo más que eso y de hecho este lugar tiene una historia de santos, mártires y masones.

Pues cuéntala abuelo.

-Sí, creo que si, en lo que nuestra cita llega; me parece bien, para las orejotas mi niño porque a lo largo de tu vida te van a contar muchas veces esta historia pero no como te la voy a contar.

Eran los finales de los  1800, aquí era un camino de terracería¸ polvoriento, lugar predilecto de asaltantes que cazaban carruajes; pero este lugar tenía un misterio y una  particularidad. En esta zona y mejor dicho justo ahí enfrente había una peña, una mojonera, nunca supe de qué o porque pero tenía la particularidad de tener labrada un glifo antiguo, parecía una cruz, parecía una flor; también tenía unos piecitos. Era una peña justo debajo de un árbol frondoso un árbol que tenía una imagen de un santo que no era santo.

-a ver coy, como que un santo que no era santo.

Si mi niño la imagen era de José de Arimatea y era una imagen que pensaban los que no sabían -que eran casi todos los que pasaban por aquí-  que eran de san José carpintero; nunca le faltaba su veladora.

En aquella época el presidente municipal mando hacer el camino con adoquín en algunos tramos; Y lo hizo con el trabajo de los presos de la cárcel y la correccional. Y justo aquí en este lugar se puso un óbelo.

Un que abuelo?

Asi se le llamaba a estos monumentos en forma de aguja, en fin, la historia dice que esta calzada fue llamada la calzada de las lágrimas por el sufrimiento de los presos al construir este camino que terminaba en un puente de cantera.

Un puente con un gran laurel y en ese lugar se colgó a este santo –que no era santo- justo con otro santo, uno que si era san José. Pero esa mi niño es la mitad de esta historia “sospechosa”

-como que sospechosa coy?

Esta calzada tiene historias; y leyendas urbanas como te dije de santos, mártires y masones.

Aquel relato fue interrumpido por la llegada de un hombre regordete, que a causa del calor “chispaba” un rostro enrojecido y unas mejillas coloradas. Aquella historia daba vueltas en mi atolondrada cabeza y más de una vez mi vista recorrió cada detalle de aquel monumento a Porfirio Díaz.

Después de una espera que termino con mi helado y mis manos enmieladas; aquel personaje “chapeado” se dirigió a mí.

– me cuentan joven amigo que te interesa la historia de este lugar; y que te encantan las historias de este talante.

Comenzare por decirte que este lugar fue un esfuerzo por conservar un mapa; un mapa incomprensible aun para los más estudiados; este era uno de los sitios preferidos del Maestro Díaz; imagínatelo aquí mismito sentado  debajo de un árbol en un ejercicio de ver más allá de donde los ojos pueden; este lugar siempre estuvo lleno de símbolos que invitan al iniciado a conocer otro Oaxaca uno que muy pocos ven.

Mira ahí joven amigo y dime que vez?

– pues veo un monumento de un general, con cuatro águilas doradas apuntando al cielo.

-Piénsalo como mapa, anda juega conmigo, imagina, que te diría este lugar?

-Pues veo una rosa de los vientos, porque las águilas apuntan a los puntos cardinales.

-genial mi estimado amigo, tu corazón es puro. Efectivamente Los masones creen que la orientación lo es todo; y este lugar fue diseñado por estas gentes; desde hace mucho tiempo había una piedra aquí que señalaba lo mismo que este obelisco.

Cuando la ciudad comenzó a crecer se tuvo la necesidad de modernizar este paraje; en aquel entonces Un gobernador masón y compañero de armas del maestro Porfirio Díaz; modernizo esta calzada; y sustituyo los símbolos presentes pero conservó su significado.

No era casualidad que justo donde comienza la calzada se erigiera una columna zapoteca con una fuente que muy pocos podían comprender; Aquel obelisco original con sus águilas de bronce cantaba una historia muda para aquel que no era iniciado; y culminaba en un puente de cantera; un puente que los iniciados llamaban el puente de las lágrimas.

El tiempo implacablemente pasó y de aquella columna y aquella fuente solo queda el recuerdo pues fue sustituida por la fuente que hoy está ahí; el obelisco del general Díaz mancillado por la ignorancia ha sido deteriorado y reconstruido; y aquel puente se volvió el mudo testigo de esta y muchas historias del Oaxaca mágico; aquel par de estatuillas de yeso el tiempo o la gente del lugar termino por desaparecerlos, aun el frondoso laurel sigue firme y majestuoso.

Bien mi ilustre amiguito; ahí tienes la historia secreta de este lugar; el resto tendrás que descubrirlo; de ti depende creer que este fue un sitio, un camino donde un gobernador lo adorno con trozos de arte e historia o creer que la calzada de las “lagrimas” es más de lo que se dice y es más de lo que se ve.

Y ahora mucho tiempo después camino con  mis nietas por aquella Calzada de las Lágrimas; contándoles esta historia a mis pequeñas tratando descifrar aquel mensaje oculto en este singular lugar.

En el año de 1896 el gobernador del Estado el General Martín González inicia la construcción de esta calzada llamada originalmente “calzada de las águilas” ; al inicio de esta se mandó poner un pilar de Mitla, junto con una peculiar fuente de hierro francés donde hoy se haya la fuente de las ocho regiones; el obelisco dedicado al 2 de Abril originalmente era el doble de alto; y contaba con las iniciales del general y fechas de otras batallas a sus costados en letras de bronce, asi mismo contaba con las águilas en metal; al final de la calzada un puente en cantera. Utilizando mano de obra de reos de la cárcel Santa Catalina de Siena; Dichos reos eran culpables de delitos simples, como apuestas o embriagarse en las calles; dicha multa eran 20 días de cárcel a lo cual el juez duplicaba la multa; haciendo a los posibles presidiarios una pena que los llevaba a las lágrimas; los historiadores deducen que ese es el motivo del origen del porque se llamó asi coloquialmente a esta avenida.

De vez en ves se puede ver grupos de gente tomando fotos, midiendo y anotando datos por la calzada; algunos presumen que son personas buscando señales e indicios de este lugar y de un mapa que en algunos círculos de conspiracionistas llaman “el secreto de la lágrima de la soledad” hay quien dicen que son turistas o estudiantes de arquitectura.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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