Cuentos y LeyendasNoticias

El pájaro de pecho rojo

El niño sin nutal.

 

La tarde daba paso a la penumbra de la noche enmarcada por los trinos de los pájaros y aquel viejo de sombrero café; permanecía contemplando las copas de los árboles frondosos de la casa.

-Ven acá mi niño, ven y mira lo que la madre de todo nos regala.

Ante mi asombro una escena tan común en esos días y a la vez tan majestuosa, justo arriba de la casa un ave de pecho rojo nos deleitaba con su canto y su color en un mar de sonidos que arrullaban el final de la tarde.

-híjole, es una ave preciosa.

-No solo eso mi niño, los antiguos creían que estas aves de pecho rojo eran señal de un buen presagio, eran anunciadoras de cosas grandes y extraordinarias.

-changos petateros coy; esa no me la sabía.

Para bien la orejota mi niño hermoso porque esta historia que te voy a contar algún día le contaras a tu gente nueva.

– Hace mucho tiempo, antes de que el tiempo fuera nuestro tiempo; en la época de los grandes guerreros existía un poderoso señor: Cinco Lagarto Tláloc Sol era el sumo sacerdote de la muerte, supremo consejero el más cercano al soberano.

Y llego el día en que su primogénito nació; desde que dio su primer llanto siempre se veía un pájaro de pecho rojo posado en un árbol cerca del niño.

Los sabios pronosticaron un gran futuro sobre ese niño, pues honor sin fin daría a su familia, guerrero seria.

Como todo mixteco noble se hizo el ritual de nacimiento; pero su nutal nunca llego; así que los consejeros lo mandaron en busca de su nutal.

-híjole abuelo y que se hace si no tienes nutal, no puedes invocar tu fuerza de adentro verdad?

-si mi niño por eso los sabios lo mandaron a un lugar especial pues un guerrero sin nutal es como un árbol sin raíces: cualquier viento lo tumba.

Las leyendas hablaban de una cueva donde la oscuridad y la desgracia habitaban, pero también era el lugar donde se hallaba una sacerdotisa, la más sabia que hubiera existido; una cueva que lleva al corazón de la madre tierra.

Cinco Lagarto le entrego la antorcha del fuego divino para que la luz lo acompañara siempre, su madre Once Agua Pájaro Precioso le dio un cuchillo de pedernal.

Y aquel niño camino y camino; la oscuridad parecía tragárselo por ratos pero el soplaba a  la antorcha del fuego divino y esta no se apagaba

De pronto vio una criatura pequeña,  más pequeña que él, llorando parecía un chaneque.

Aquel niño con la antorcha se acercó  y dijo:

-soy 7 venado, un niño sin nutal no tengas miedo.

Aquel chaneque dijo titiritando de frio

– soy el chaneque del fuego, y la oscuridad de la cueva me ha quitado mi lumbre y sin ella moriré de frio.

– sin pensarlo dos veces aquel niño se conmovió del chaneque y le dio la antorcha del fuego divino.

-chispas coy se quedó a oscuras no?

Pues sí y no mi niño pues el chaneque al comerse el fuego estallo en mil colores brillantes tanto que las paredes de la cueva quedaron brillantes y la oscuridad se fue.

Aquel niño sin nutal continuo  su camino hasta la orilla de un rio, un rio que no parecía tener fin.

En la lejanía escuchaba gritos,  un cachorro de jaguar en el agua.

Sin pensarlo se arrojó al rio y lucho contra la corriente, perdiendo el aliento logro sacar aquel cachorro del agua. Pero la desdicha ya había pasado por ese lugar y al llegar a la orilla el cachorro estaba muerto.

Y camino y camino por la orilla de este gran rio y el corazón se le lleno de miedo y soledad.

Y una voz nuevamente dijo:

No estás solo, mira el calor de tu corazón y ahí encontraras a tu nana y a tu tata.

Aquel niño volteaba y volteaba pero no podía ver quien sonaba esa voz

Sin pensarlo le hizo caso y miro en sus recuerdos; y la soledad y el miedo se fueron.

Y fue entonces que vio de donde venía ese sonido, esa voz; pues un pájaro de pecho rojo volaba cerca de él.

-esta es el agua que rodea la tierra, el agua que susurra vida decía una voz.

Y caminaron juntos por la orilla de aquel rio sin fin.

A la orilla de la arena estaba una vasija de oro y de pronto ante él apareció una presencia, una figura de mujer vieja, de piel marchita y ojos vidriosos.

Apareció con su vestido azul turquesa, con flores en la cabeza y sus pies dentro del rio.

-que buscas mi niño hermoso?

Dijo con voz ronca

– soy 7 venado,  un niño sin nutal y he venido a buscarlo.

Respondió con tono sereno.

Aquella presencia sonrió y dijo sin titubear, para encontrar a tu nutal,  deberás sacrificar un ave de pecho rojo sangre o deberás llenar esa vasija con la tuya.

La avecilla sin dudar se posó en la mano del niño y ofreció su pecho.

Sin pensar dos veces saco su cuchillo de obsidiana y se cortó el brazo y un chisguete de sangre salto; la sangre brotó y brotó. Y aquel niño de tan solo siete años parecía morir pero el no quito su brazo ni tapo la herida.

Y ya cuando iba a desfallecerse apareció el chaneque del fuego y dio su sangre, pero la vasija no se llenaba.

Y de pronto apareció un jaguar imponente y grande y dio su sangre, y la vasija fue llenada con ese rojo líquido.

De pronto aquella presencia cambio, su cara y su vestido, ahora era una mujer joven hermosa, de cabellos negros y largos; con un vestido negro y sus pies se hicieron humo.

-Soy 9 hierba la diosa de la vida y la muerte.

Dijo aquella presencia.

-tu corazón es puro noble 7 venado; de ahora en adelante tus manos serán fuego, y tu nutal será el poderoso jaguar; de hoy en adelante te llamaran “Garra de jaguar” y mi mandato y tu destino será unificar las tres mixtecas para que la paz llegue a estas tierras y todas sean una.

Cuentan las leyendas que aquel niño se convirtió en un gran guerrero mixteco. Y como soberano, bajo su reinado; el imperio mixteco fue tan grande como poderoso. Cuentan los viejos que aquel guerrero siempre se acompañaba de un pájaro con pecho rojo. y cuentan también que esa ave preciosa, no era más que la diosa 9 hierva; la diosa de la vida y la muerte.

El tiempo ha pasado y los arboles de la casa ya no son tantos ni tan coposos, pero las aves siguen adornando nuestras tardes a todos los que decidimos quedarnos en esta tierra; y de vez en cuando, los que nos quedamos y seguimos esperando; vemos el color y la libertad de alguna ave de pecho rojo…

Al nacer los niños eran presentados a la madre tierra, en un ritual donde se quemaban hierbas. Y de las cenizas de esas hierbas se confeccionaba un círculo alrededor de la criatura; este círculo se dejaba en una noche de luna entera,  su nutal se acercaría al niño dejando su huella en la ceniza y así ese niño sabía que nutal lo protegería el resto de su vida.

La manifestación del nutal en los hombres mixtecos de alta alcurnia era vital par los antiguos, pues este nutal; esta esencia animal, le daría   fuerza y guiaría sus pasos en la vida llevándolo hacia su destino y hacia su buen morir.

Por mucho tiempo se ha considerado que si en tu caminar se cruza un pájaro con pecho rojo, un buen presagio se acerca, pues la diosa de la vida y la muerte siempre cosa buena llama a tu destino, si eres digno, fuerte y generoso como aquel niño en la cueva, aquel niño sin nutal.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
J.S.Pascual (Azeem)

Latest posts by J.S.Pascual (Azeem) (see all)

Etiquetas
Mostrar más

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar