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El Circulo de la masculinidad hegemónica patriarcal al que estamos sometidos.

Imagina un día que despiertas y estás con cincuenta desconocidos encarcelados dentro de una cámara misteriosa formando un circulo.

Por: Joab Kalid Barraza Pacheco.

Imagina un día que despiertas y estás con cincuenta desconocidos encarcelados dentro de una cámara misteriosa formando un circulo. Por azares del destino y por cuestión de tiempo debes identificar quienes son tus captores, vivir, sobrevivir y aún más macabro, elegir quién sigue vivo y quién no.

Esta es la historia de la película de El Circulo (2015) dirigida por por Aaron Hann y Mario Miscione, un film independiente que devela el juego macabro de la supervivencia humana en sociedad, pues aunque evidentemente han sido abducidos por extraterrestres, lo que sucede adentro de la cámara dependerá de cómo los actores jueguen en la vida para sobrevivir, teniendo como enemigos, a ellos mismos, pues básicamente la película basa de esto: Yo te nomino, tú me nominas, todos nos noninamos, pero ¿no de eso trata la vida en realidad? ¿no nos encantan acaso los reality shows y nosotros mismos juzgamos y decidimos la vida de otras personas?.

Antes de entrar a la crítica de la crítica de la película, me gustaría advertir que El Circulo está inspirado en cintas como como 12 hombres sin piedad (1957) o Cube (1997) basado en un suspenso psicológico del comportamiento humano en situaciones de límite anteponiendo el juicio mediante un análisis antropológico con una escena simple, minimalista pero que atrapa en sus casi 87 minutos de historia, con lo que cumple el objetivo.

Fuera de la crítica convencional de la producción del filme, es una película que enarbola la masculinidad hegemónica heteropatriarcal del propio sistema social puesto que en toda la película, sin ahondar más en quienes son los actores, la mayoría de quienes toman decisiones son hombres, es más, aún cuando se trata de un filme de votación, a 20 minutos de terminar la película ya han sobreviviendo 11 hombres y 7 mujeres (una de ella embarazada y una niña) quienes las razones de supervivencia son evidentemente por decisión de un hombre.

El concepto de masculinidades hegemónicas, sistematizado y acuñado por primera vez por Carrigan, Connell y Lee en el artículo “Towards a New Sociology of Masculinity” de 1985, intentó oponerse a las teorías de roles, especialmente referida a los hombres y, por otro lado, ilustrar la diversidad del universo varonil.

El concepto de hegemonía masculina dista de poder compararse con el “rol sexual masculino”. No se trata de roles, sino de un modelo de masculinidad ideal que no necesariamente corresponde al de la mayoría de los hombres. Por otro lado, si bien existe una conexión entre masculinidad hegemónica y violencia patriarcal, Connell señala que “[…] hegemonía no significa dominio cultural total, eliminación de alternativas. Significa el poder alcanzado dentro de un equilibrio de fuerzas, es decir, un estado de situación”. Por tanto, lo que interesa no es necesariamente lo poderosos que son los hombres sino lo que sustenta su poder, lo consiente y lo reproduce.

En el contexto de la película, es evidente en el diálogo y las estrategias de los personajes están basadas en mecanismos diseñados a una sociedad americana blancocentrista, donde las mujeres en toda la película son víctimas del machismo que las oprime, empezando por el ateo que intenta violentar a una mujer confundiéndola con una estrella porno, otro hombre diciendo que su pareja es una mujer que apenas conoció pero que en el momento adecuado terminaría matandola por sobrevivir, el delincuente que violenta a su novia y que es descubierto por un policía racista, la criminalización a la maternidad en cuyo caso es más importante saber si la madre genera ingresos o si es la esposa de alguien más y pocos atisbos de sororidad entre las mujeres que no se dan cuenta del juego perverso de los hombres que aparecen ahí.

La película deja en entrevisto la temática existencial sobre la vida efimera en donde todos al final de cuentas vamos a morir, eso lo deja en claro la película con muertes simples y nada de sangre como en el caso de filmes como El Cubo o Saw, sin embargo muy a pesar que la película intenta convertirse en una especie de reivindicación social por hacernos pensar sobre nosotros mismos, nuestras acciones y sobre quienes somos realmente, la ausencia de un guión verdaderamente inteligente recae en las alegorías de “high-concept” que básicamente pueden trascender la vistosidad de las premisas de las minorías oprimidas manifestadas en el filme como el racismo, la homofobia, la lesbofobia, melanofobia, xenofobia, pecados, buenos, malos, morales, amorales, ateos, creyentes y toda esa parafernalia dicotómica de los conceptos en los cuales la humanidad se ha montando sin que eso signifique la liberación de la humanidad.

El Circulo se convierte en un juego de personas como un migrante, un policía, un cholo, un político, un banquero, él sacerdote, la doctora, un asiático, un militar, entre otras que van verbalizando prejuicios de todo tipo, como símbolos de los privilegios que los componen, si son blancos, si tienen estatus económicos e incluso aunque no lo dicen se ve manifiesto la masculinidad en los discursos de los hombres al presionar a las mujeres para saber la profesión a la que se dedican como medio de validación de su existencia.

El conflicto sociológico siempre da para más en este tipo de películas, enfrenta al espectador a situarse en un dilema moral de qué haría si fuese uno quien estuviese de pie en ese círculo, generando empatía con alguno de los actores, sin embargo, sus participaciones son tan efímeras que no permite encariñarse con ninguno. Al final todos estamos en el circulo de alguna manera, vivimos señalando a los otros ¿No es ese el temor ahora con la falta de los respiradores en los hospitales por la contingencia sanitaria del Coronavirus? ¿Decidir quién vive y quién muere?.

Ahí es donde recae la fuerza de la película, en el argumento que intenta ser crítico pero dentro de los parámetros hegémonicos del orden social, cómo reaccionamos y qué decisiones tomamos en una situación extrema en la que nuestra vida y la de más gente está en juego, esperando quienes son los próximos en morir debido a toda una cultura de la muerte engendrada en nuestra existencia y cuyo caso no estamos siendo participes sobre la cultura de la vida y la verdadera salvaguarda de la humanidad, por otra parte hay una resistencia sistémica porque existan grupos heterogéneos dentro de la sociedad, por eso la película muestra personajes muy estereotipados y con clichés para su fácil identificación, con ello potencian lo que sucede en la vida real y porque a partir de ahí se exponen ventajas y desventajas de convencer a los demás de votar por eliminar al otro, pero ¿no son así las elecciones políticas? ¿No elegimos a nuestros candidatos a partir del que tenga más valores, sea más blanco o bello desde la hegemonía de belleza americana o eurocéntrica? ¿No es acaso el mismo sistema social y político el que nos lleva al límite con elementos diferenciadores muy obvios como raza, religión, estatus social, profesión, edad, orientación sexual, etc?., es decir, los estereotipos en esta película no son un “error” que aparezca de manera inconsciente e injustificada, sino que es algo buscado a propósito y que forma parte inherente de su propio concepto. De hecho, los propios personajes hacen uso de ellos a su favor, como cuando uno se queja de que casi siempre votan a negros.

Vivir en la sociedad real y en El Circulo refleja además la política de supervivencia, dejamos a los ancianos morir primero, luego a los enfermos de ahí los hombres van decidiendo quien merece vivir e incluso los derechos de las mujeres a la vida reproductiva y la niñez, quien es capitalista, socialista, bueno o malo justificandose en el egoísmo, la cosificación de la mujer, proyectos de familia normales alineados a la familia única de los provida pero que criminalizan el aborto y donde la masa sin educación empieza a formar bandos para una política de votar por la muerte desde el privilegio disfrazado de manipulación y una supuesta mayoría creada a base de quienes no saben o no pueden expresarse. El ejemplo claro está en la película cuando lo que parece ser una persona sorda y muda llega prácticamente a la semifinal apenas con solo seguir respirando pero que en todo el filme fue violentamente invisibilizado.

El filme recalca su hegemonía patriarcal con la pregunta hacia la madre embarazada ¿es niño o niña? como si el valor entre uno y otro fuera más por el hecho de ser varón o mujer o como si ello dependiera de si voto por la niña o voto por la madre que tendrá un varón y que podrá seguir reproduciendo a través de esa nueva vida la hegemonía heteropatriarcal que en palabras de la escritora feminista Kate Millet es “La supremacía masculina, al igual que los demás credos políticos, no radica en la fuerza física, sino en la aceptación de un sistema de valores cuya índole no es biológica”.

Al final la cultura de la muerte se hace presente y se comete un feticidio en nombre de la frialdad, la inocencia de la niñez y el feminicidio por razón de género, dejando imposibilitada a la propia madre de decidir sobre su propio cuerpo y sobre la vida que tiene en gestación, todo bajo un falso argumento de supervivencia.

El final abierto me parece muy acorde. Podemos ver desde el cristal de la moralidad y lo correcto pero en momentos de supervivencia seguramente miraremos dos veces, sin embargo, el superviviente hombre se encuentra con otro circulo de personas, esta vez hay más mujeres, dos de ellas embarazadas, niños y niñas, lo que hace una población diferente a la que ese hombre se ha enfrentando anteriormente y el circulo nuevamente se reinicia.

Habría que esperar en esta especie de Cámara de Gesell que pasaría con este hombre masculinizado y evidentemente heteropatriarcal con un una población diferente como los son madres, niños y niñas.

Y usted amable lector, ¿Qué haría para ser empático en una situación como esta, ¿Qué estrategia usaría? ¿Haría complot? ¿Se sacrificaría sabiendo que después tiene que volver al circulo? pero ¿a qué precio? ¿Qué estaría dispuesto a hacer para continuar viviendo? Y si Usted es hombre ¿Ya se dio cuenta del círculo opresor que lo tiene adentro de su masculinidad hegemónica privilegiada?

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