Cuentos y Leyendas

El cerro del chapulín, la entrada al inframundo.

Tika, tika de salto en salto llevas vida,

Tika, tika de salto en salto llevas muerte.

Brinco de vida, brinco de muerte.

El soplo de vida y el soplo de muerte hay en tu carne.

Limón, ajo y chile hace tu aliento el mío.

Tika, tika, sonido de vida, murmullo de muerte,

Con nanacate vida, con raíz amarga muerte.

La suave brisa y la llovizna vespertina que cubría como manto de vida a este viejo- nuevo Xoxocotlán; este pueblo al sur de Oaxaca que parece que desde siempre ha estado ahí; esta cortina de agua delgada al fin cedía, dando paso al trino de las aves y a el murmullo de todas las tardes en la ladera de cerro del Chapulín; saliendo como criaturas silvestres del atardecer, mis dos princesas  Romina y Ana, corriendo a la presencia de este viejo cuentacuentos:

-Ale, ale abuelo; a que vamos a las azucenas; corre, corre viejo lindo; acompáñanos a la ladera del cerro del Chapulín… va a venir viejo lindo?

-Si voy mis niñas hermosas.

Repuse, tome mi bastón y la gorra que encumbra y resguarda a la loca de la azotea, y comencé a caminar; mientras que mis dos niñas corrían dando tumbos y brincos.

-Anda abuelo; cuenta una historia para que el camino se haga corto.

Repusieron mis princesas…

-Presten atención mis niñas; esta es la historia del porque los oaxaqueños comemos chapulines y del porque llaman a este lugar “el cerro “tika”; el cerro más sagrado; el cerro del chapulín; la entrada al reino de los muertos.

mi dedo señalando a este cerro ubicado al noreste en la cadena de cerros de la ciudad sagrada hoy llamado: Monte Albán.

Hace mucho tiempo, en el tiempo de los antiguos, antes de la época de los penachos grandes, antes de la guerra de los 25 años, en épocas donde la gente sabía su origen, cuando la gente hablaba con los dioses; cuando caminaban con ellos; en esa época había gente de piel morena como papel de códice; de ojos como hueso de mamey; gente de mucho conocimiento mis niñas hermosas; dice la piedra que cuenta esta leyenda que el sol salía del lado donde ahora se esconde y los días pasaban al revés.

Estas gentes vivían libres y en paz, hasta que el mal que vive dentro de todos nosotros comenzó a convertirlos en gente mala; en gente egoísta, que no le importaba el vecino o el hermano de sangre; la diosa  de la tierra, la diosa de la vida y la muerte, apareció en muchas ocasiones advirtiendo que sus corazones se pondrían negros y terminarían por destruirse.

No eran gentes buenas para seguir en esta tierra de señores grandes; no se respetaban entre sí, maltrataban a los buenos animales. Los dioses que Vivían debajo de la tierra, discutieron muchos soles, muchas lunas. Unos estaban a favor de matarlos y terminar con este mal, otros querían transformarlos en animales para volver a hacerlos inocentes.

Después de mucho «palabrear» entre ellos, se tomó una decisión fundamental. Ellos decidieron que había que mandar un «ñi sabbie» ; una calamidad pues una que hiciera que lo bueno que hay dentro de ellos saliera y renaciera; pues los dioses en su sabiduría saben que el hombre solo florece a la orilla del precipicio mortal.

-Ha, por eso los nahuales se tiran desde la piedra más alta, no??

– sí, mi niña la entereza de un sacerdote nahual es probada con eso mismito.

-Cállate Ana y deja que “ito” siga el cuento.

– Pues esa diosa de la vida, se puso su vestido de muerte.

-pa su mecha “ito” y como era ese vestido de muerte.

– tenia calacas y todo abuelo?

-Cuentan los viejos que el vestido de muerte de la diosa de la vida; es blanco con muchas flores amarillas con serpientes y humo negro en los pies, pero que hace que la muerte siempre nos saque una sonrisa.

-Y luego que paso “ito”?

Mandaron un monstruo feroz como el gran ocelote, o un águila gigantesca como “la nube negra”.

-Todo lo contrario mis niñas chulas, esta vez la desgracia vino en forma chiquita.

-híjole abuelo esa no me la esperaba.

-Entonces sucedió que la diosa de la tierra; la madrecita de todo, tomo una pelota del juego sagrado y le dio un soplo de vida, y esta pelota se transformó en muchas pelotitas que comenzaron a tomar forma de “tika”.

La diosa de la tierra se paró en este cerro y dejó salir una nube de estos animalitos, chapulines que como el hule que rebota, se escapan de tus manos; pero lo más grave es que en cada salto cada animalito se convertía en dos, en cada salto estos bichitos, estos “tika”, se iban haciendo muchos; llego el tiempo donde se transformó en una gran nube negra; una nube que se comió al sol por varios días; Aquella plaga danzarina de salto en salto, comía todo lo verde, menos las espinas, las ciruelas y los huamuches.

Aquellos “tikas” comieron todo el alimento para la gente y entonces aquellas gentes sufrieron el remedio que habían mandado los dioses para ellos; pues cuando los “tikas” no tuvieron nada que comer mordían a los animales y a los niños.

Y una vez que dejaron sin alimento, sin animales y sin niños a todo lo que vivía en el valle y en los cerros. Aquellos animalitos regresaron al mundo de los muertos por una cueva; la cabeza de “sixt” que hizo la madre tierra en  este cerro.

Cuentan que esta caverna llega hasta el “mismísimo” mundo de los muertos donde los dioses viven, llegaba mismito inframundo mis niñas lindas… pero esa es otra historia  que les contare algún día.

-Pero “ito” que paso con esas gentes? A donde se fueron?

– haa, mi niña hermosa; pues sucedió que lo peor apenas venia; Aquella diosa soplo en los cielos y el cielo nuevamente se puso oscuro; apareció una lluvia que no parecía tener fin, las pozas se desbordaban, los arroyos se convertían en ríos y los ríos en lagunas.

Aquella tormenta oscureció al cielo por mucho tiempo tanto que la gente no supo si era de día o de noche, pues siempre estaba oscuro. El manto piadoso de la muerte tapo el sol a esta tierra, la lleno de agua hasta donde las marcas de los cerros muestran, mis niñas…

La gente se ahogaba, aquellas pobres almas desdichadas se subían a los árboles pelones que había en los cerros, mis niñas… arrepintiéndose, implorando misericordia.

La diosa madre oyó esos ruegos y volvió a salir de este cerro y soplo otra vez para que  las nubes de tormenta dejaran brillar otra vez al padre sol.

Los dioses subieron a este mundo por la cabeza “sixt” y con ellos regresaron otra vez los “tikas” pero esta vez no venían a devorar lo poco que había; esta vez no saltaban tan fuerte y se dejaban atrapar; fue así como alimentaron al hombre; pero los hombres en lugar de compartir peleaban por el alimento, no por el que comían, si no por el que guardaban.

El mal aún no estaba fuera de su corazón, se había apoderado de toda su humanidad; Los dioses estaban tristes pues debían acabar con estos hombres pues no parecían tener salvación.

-chispas abuelo; y entonces si les dieron “mastuerso”, los encaminaron pá calacas?

La diosa de todo lo que es, se conmovió de sus hijos; entonces aquella diosa de la vida les regalo un alma nueva, los transformo en animales y fueron llamados “machines”.

Los dioses hicieron otra vez al hombre, Pero esta vez llenaron el corazón con esencia de animales; esencia que los protegería y los haría amar la tierra y la naturaleza. Y fue así como los antiguos tuvieron el “nutal” en su esencia; por eso los antiguos invocaban y se protegían con el espíritu de los animales y a su vez cuidaban de ellos porque de ellos venia su entereza.

Ya con un corazón puro, esta tierra fue dada otra vez al hombre y las plantas y animales comenzaron abundar otra vez.

Por eso mis niñas recuerden bien; que en cada gesto y en cada acción, hay que probar que somos y seguimos con un corazón bueno; por eso no deben ser egoístas, ni maltratar a los buenos animales; pues con esas pequeñas cosas que hace mal el hombre hace va ensuciando su corazón; ese corazón puro y poderoso que le regalaron los dioses.

Aquel cerro, fue llamado “el cerro de los tikas” el cerro de los hules que rebotan; el cerro del chapulín, el cerro que tiene la puerta del inframundo, reino de los muertos, por eso las aguas de este cerro son sagradas y por eso es donde mejor crecen las azucenas y la flor olorosa de muerto.

Esa tarde antes de abandonar aquel paraje mi vista cansada buscaba aquella cueva que todo xoxeño conoce. En mi mente y ahora en el de mi nueva sangre vive ese recuerdo de aquel paraje salpicado por estos animalitos llamados “tika”.

Ese día regresamos a casa con un costalito lleno de chapulines y un manojo de azucenas, que pusimos en el altar de la buena Tonatzin en su figura española; aquella ofrenda perfumaba la pieza grande donde mi gente degustaba a estos “tikas” en sabrosos tacos con salsa “chirmole”, las risas e historias no faltaron en esa mesa y ni tampoco encada bocado el sabor de la vida…y es sabor de la muerte.

Los “tikas”, los chapulines eran considerados animales sagrados por los mixtecos-zapotecas quienes los reverenciaban. Los antiguos adoraban este cerro, como recordatorio del castigo de los dioses por la cosa mala que siempre vive en el corazón de los humanos. Los fieros guerreros al ir a batalla comían chapulines porque sabían que en sus cuerpecitos vive todo lo que comieron; pero sobre todo los apreciaban porque en esos animalitos vive el aliento de la diosa de la muerte y al comer su carne, en las guerras transmitían esta virtud de muerte a sus adversarios.

J.S.Pascual (Azeem)

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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
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Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

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