Cuentos y LeyendasNoticias

El canto de la chicharra.

De sangre y beleño molido, raíz y flor, hace humo sagrado.

Los Banú miran con buenos ojos, ofenda y sacrificio.

Asi se manifestó el buen dios serpiente de humo

El dios Serpiente Viento Nueve Caverna.

Y asi regalo la piedra que canta y llama la lluvia.

Y asi el hombre encontró el regreso a su casa.

En esa época de todo lo que es,

 La alianza entre hombres y dioses

Se honró de nuevo.

 

El calor incesante y quemante acompañaba nuestros pasos en las veredas de la montaña sagrada. Por sobre mi espalda un tercio de hiervas y raíces para el secado; que mi abuela necesitaba para remedio; a mi lado cuatro perros escoltando nuestro caminar.

A seis pasos adelante la figura palurda con sombrero café y sobre su espalda un montículo de leña que doblaba el tamaño de su altura.

Nuestros polvorientos pasos llegaban a la sombra de un huamúche frondoso como viejo; señal de descanso para nuestro retorno a casa.

Apenas el tercio de leña cayó al suelo y un sonido inundó la tarde; era el canto de las chicharras que venía de todos lados.

-chispas, Coy parece que el tiempo de aguas se acerca;

-si mi niño; el canto de las chicharras ya se oye por todos lados; el gran Banú, el señor primero ha mandado su canto para que llueva.

-Que es un Banú coy?

-Ha mi niño hermoso un Banú le llamaban los antiguos a los primeros dioses a los padres de todo; uno de ellos creo a las chicharras.

– Cuéntame de eso coy; cuéntame de ese Banú.

– pues veras mi niño hace mucho pero mucho tiempo en época donde no era creado el hombre; donde el tiempo no era nuestro tiempo; existían dos dioses; Y a esos primeros dioses se llamaba Banú; que quiere decir padre de todo.

Estos dioses hicieron la primera montaña sagrada; sacaron un cerro de piedra de las aguas y ahí hicieron un palacio de verde jade; con un “ñerminon” de cobre para sostener el cielo.

 Y nacieron los primeros dioses y se separó la oscuridad de la luz y la tierra de las aguas; se crearon las plantas y los animales; y los primeros dioses-hombres vivieron en paz y libres.

Pero la cosa mala que vive en el corazón los hizo indignos de vivir en tierras de señores grandes y hubo un tiempo donde los Banú; mandaron el primer sabbie y la tierra se llenó de agua hasta donde la marca de los cerros se mira.

-Ý ese primer sabbie fueron los tikas verdad “Coy”

-ciertamente mi niño hermoso.

El tiempo pasó y el hombre fue creado otra vez con maíz y nutal.

 y los dejaron solos; Los Banú abandonaron al hombre; porque pensaron que al vivir con ellos los hombres querían ser dioses;  Y de la tierra sacaron otra gran peña y volvieron a hacer otra ciudad sagrada pero esta vez vivían dentro de esta montaña.

Pero los hombres buscaron a los Banú y su montaña sagrada; pero nadie sabía dónde se habían ido.

-y aquellos hombres hacían sangrías como ofrenda, quemaban su sangre junto con beleño molido.

y ese humo llego hasta los dioses y uno de ellos apareció convertido en águila; pero no ayudo a saber a donde los dioses habían ido.

Y los hombres siguieron ofrendando su sangre y flor y raíz de beleño en cada noche.

Uno de los primeros Banú; un dios llamado Viento nueve cavernas, mando decir en los cielos; sigue el camino de agua y encontraras la morada de los primeros dioses, sigue al lugar donde llueve y encontraras el nuevo paraíso.

Y los hombres siguieron la lluvia pero esta duraba poco y los hombres perdían el rastro.

Así que aquel dios, convertido en serpiente de plumas tomo una piedra y con un soplo de vida le dio voz a la piedra. Y en cada ciclo después del día sin sombra; las piedras salían de la tierra y cantaban y el cielo mandaba lluvia así los hombres encontraron la montaña sagrada, la montaña donde los Banú habitaban y se quedaron cerca.

Y este animalito le fue regalado como bendición de agua al hombre para que en cada ciclo, cuando la tierra esta fértil, la voz de viento nueve cavernas llama a la lluvia para que el hombre pueda sembrar y mantenerse, y estar cerca de los dioses.

-y no se enojaron los dioses porque los hombres desobedecieron coy?

– los tiempos se ponían difíciles mi niño y los cielos hablaban de guerra; y esa guerra se le llamo la guerra de los “ximalin” pero esa es otra historia mi niño que otro día te contare pues el bracero espera esta leña para cocer el nixtamal.

Aquella tarde el fogón de nuestro bracero rugía poderoso por la leña que trajimos hubo atole nixtamal para tortillas y un rico café con canela; y acompañando la penumbra el dulce canto de la chicharra; un regalo de los Banú para el hombre; para que nunca dejen de creer y de saber dónde está su lugar; ese lugar tan cercano a los dioses.

Las chicharras no cantan; estridulan con el abdomen, aprovechan el cambio brusco de calor con unos sacos de aire que inflan y desinflan como lo hace un acordeón y solo lo hacen los machos.

Entre más suba la temperatura su sonido será más potente; los investigadores han logrado descifrar muy someramente la funcionalidad de dicho sonido, pues algunas frecuencias e intermitencias obedecen a fines reproductivos y territoriales; hay otros sonidos que no han encontrado función o uso de estos singulares insectos.

En la época de los antiguos; el canto de la chicharra confirmaba no solo la época de lluvias, también era tomado como la señal de que los dioses aun habitaban las entrañas de la ciudad sagrada, y era este canto la señal para las sangrías ceremoniales que se hacían con la esperanza de que los dioses manifestaran su regreso.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
J.S.Pascual (Azeem)

Latest posts by J.S.Pascual (Azeem) (see all)

Etiquetas
Mostrar más

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar