Cuentos y LeyendasNoticias

El botudo del solar del toronjo, el general de bigotes de cola de alacrán.

Toc, toc ,toc,toc sonaba aquella puerta de lámina negra.

– ya vámonos Coy, hay que ir a el llano.

-tranquilo mi niño debemos cobrar la cosecha primero.

En aquella tarde tan quieta como dócil el graznido de los zanates enturbiaba a aquel ambiente apacible.

Cada año a mediados de junio acompañaba a cobrar la cosecha a mi abuelo, pero esta vez su socio lo había citado en un taller mecánico en la calle de libres.

De pronto el graznar de los zanates cesó, y un silencio abrazo aquel portón de calle de libres marcada con el número 606.

Ploc,ploc,ploc!!! se oía en el interior

-A qué bueno Coy ya se oyen que vienen

Aquellos ruidos de pasos que la repentina quietud nos dejó oír continuaban mientras mi oreja pegada a la puerta oía como no acababa de llegar nuestro anfitrión.

De pronto una voz me hizo pegar un salto; a la vez que mi abuelo reía disimuladamente.

– por aquí mis buenos amigos, que he perdido mis llaves y no podemos entrar he ido por el cerrajero.

– si no te preocupes amigo mío aquí esperaremos.

-Pero señor porque no mejor pide que le abran ahí  dentro se oyen unos pasos seguro que hay gente.

– eso que oíste jovencito, no es una gente, bueno ya no lo es…

-ósea como, señor?

-esos pasos que se oyen en el interior es el fantasma del “botudo”, del general de bigotes de alacrán.

-changos petateros coy, oíste un fantasma.

– si mi niño y no uno cualquiera; pues este botudo como le decía la gente fue un héroe de muchas batallas y está envuelto en misterio y muchos secretos.

Aquella tarde paso con un fresco viento que se metía por las ventanas jugando caprichosamente con las cortinas, ya para eso de las 7 cuando la tarde va oscureciendo, ante mi ociosidad innata oigo otra vez los pasos pesados del mentado “botudo”.

Aquel par de viejos con una taza de té en la mano; guardan silencio señalando al corredor.

– ha mi joven amigo, te voy a enseñar un truco; espera a que los pájaros acaben con su ruido, y escucha los pasos del botudo.

Lo oyes, ahora agarra tu zapato y toca asi, toc,toc, toc, asi tres rápidas y dos despacio toc, toc.

De pronto del otro lado de la pared se escuchó el mismo sonido

-changos coy el fantasma contestó…

Decían que cuando los chavales oían los pasos del general, bastaba con tocar la pared con una piedra, y el general tocaba con el mismo código y salía a compartir historias y experimentos que tanto inspiro a esos chavales.

-Has sido paciente con tu curiosidad mi niño, y mereces una recompensa, he pedido a nuestro amigo que te cuente la historia de este mentado general de bigotes de cola de alacrán.

Aquel viejo que encumbraba una cabeza cana me invitaba una tasa de humeante te, a la vez que me invitaba a sentarme.

-Pues veras jovencito, corrían los años de mil ochocientos treinta y algo, tal vez cuarenta, no hay camiones ni coches, hay carretas y las calles están empedradas, por las orillas de las calles llenas de polvo y caca de animales la gente de pueblos vecinos llegan a la ciudad de Oaxaca para vender y comprar.

En aquella época en esta mismita casa la dueña es una tal Petrona Mori, tras vender un hostal que ya no pudo mantener ella y sus crías llegan a este lugar que en aquel entonces era conocido como “el solar del toronjo” y justo ahí mi joven amigo.

Señalando por la ventana.

-ahí había unos toronjales que regaban su fruto por todo el solar de ahí el nombre.

Pues bien mi ilustre amigo, Doña Petrona comenzó a rentar aquí cuartos porque el solar era grande y tenía varios cuartos y en uno de esos cuartos un día llego este personaje, alto unos dicen que italiano otros que francés nadie sabe bien, lo que sí se sabe es qué el peleo en el ejército insurgente de Vicente Guerrero con el esposo de la Doña.

De ahí vino el cariño a los “chilpayates” de la señora, sobre todo de Porfirio y Félix.

Era un “pelao” alto y güero de ojos cafés claros, siempre vestía camisola de lona, usaba un bigote grande en forma de cola de alacrán de ahí el mote. Era de carácter fuerte decían generoso con el desamparado y siempre todas las tardes fumaba su puro y caminaba por el empedrado gastando sus botas; la gente que lo conoció decían que era un hombre letrado y culto; y hasta platicón.

La doña instaló aquí en este solar, una escuela amiga, que era como una escuela para pobres donde no se cobraba nada y donde se le daba a los “mocosos” papel y lápiz; dicen que este “botudo” como le decían los niños, cuando salían de clase les contaba historias, historias que motivaron a muchos de ellos a ser gente de bien; de ahí mismito Porfirio y Félix -los hijos de la doña- tiempo después abrazarían la carrera de las armas incluso en el caso de Porfirio dejando la abogacía; de esas historias el buen Porfirio y su hermano Félix llegaron a hacer generales, cada cual por su lado.

Asi como esta tarde, los niños se acercaban y el general, este botudo, les enseñaba cosas como hacer armas de carrizo y arcos, incluso cuentan que una tarde jugando pólvora con el general, Félix se quemó las narices y desde entonces se ganó el apodo de “el chato”.

Este personaje era querido y seguido por los chavales alentó a los hermanos Díaz a abrir un gimnasio, el primero y en aquella época el único de Oaxaca, él puso los “reales, la plata para comprar los fierros y de esa manera alentar a los chavos a que hicieran ejercicio en lugar de ir a tomar pulque y mezcal por las tardes.

De esta camada de niños salieron muchos abogados, galenos y militares tras la influencia de este general; pero aunque diferentes todos ellos con el tiempo se volvieron masones; pues el general era muy influyente en aquellos círculos de gente.

Paso el tiempo mi joven amigo y este general enfermó. De eso nadie sabe que paso con el mentado general de bigotes de cola de alacrán, unos dicen que la enfermedad lo mato, otros dicen que no aguanto y se puso un tiro en la cabeza, otro dicen que se fue para la tierra de la nana de los hijos de la doña una tal Irene con la que tuvo sus quereres, ella era de un pueblo polvoriento llamado Xoxocotlán, un lugar de gente brava.

Mucho tiempo después ese par de hermanos caminaron por todos lados y se enredaron en muchas guerras, hasta querían independizarse de México y hacer una nación aparte, en fin esos hermanos fueron  “refamosos” y uno de ellos, Porfirio hasta presidente.

El tiempo pasó y el solar del toronjo fue tragado por la ciudad, ya no hay toronjas tiradas, ni la escuela de Doña Petrona, ni huéspedes, ni cuartos, lo único que queda es esta historia y por las tardes sobre todo cuando graznan los zanates el olor a tabaco y el caminar nervioso del mentado botudo.

Aquella tarde al salir de ahí y cada año mientras esa propiedad fue del socio de mi abuelo, gustaba de oír esta historia y de quedarme bien quietecito, para oír los pasos del general de bigotes de alacrán.

La ciudad de Oaxaca desde el tiempo de mi infancia a pesar del crecimiento urbano sigue conservando esta y muchas peripecias que hasta la fecha aún conserva, aquel solar fue de todo –supongo- ahora creo es un lugar donde lavan automóviles, y si vas en la tarde donde el viento fresco juega con las cortinas y el graznar de los zanates se oiga en los árboles, y te quedas quedito, tal vez oigas los pasos pesados del botudo. Y si eres osado y le tocas la pared; quien lo sabe a lo mejor te contesta.

J.S.Pascual (Azeem)

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…
J.S.Pascual (Azeem)

Latest posts by J.S.Pascual (Azeem) (see all)

Etiquetas
Mostrar más

J.S.Pascual (Azeem)

Dicen que un pueblo o una raza mueren dos veces; que se la puede aniquilar de dos maneras; la primera con una invasión e imposición de otro pueblo y la otra; cuando su gente joven deja de oír la voz de los viejos en su cabeza. Y esta historia es la voz de mis viejos que retumba salvajemente dentro de la mía…

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba
Cerrar